Por aquí pasaron…Sinsimato hoy Colonia Yucatán.

Introducción.

Colonia Yucatán es un poblado fundado en 1941 en el oriente del estado, que tuvo un auge maderero en los años 1940-1970. Sus fábricas cerraron primeramente en 1975 y luego volvieron a abrir para cerrar definitivamente en 1991.Actualmente tiene una población de 1,200 habitantes y pertenece al municipio de Tizimín.  

Colonia Yucatán fue levantada con madera y sudor, con el pulso de hombres y mujeres que hicieron de este rincón un pueblo industrial. Pero entre el ruido de las sierras y el eco de sus tractores, también hubo momentos de pausa y encuentro. Por aquí pasaron conquistadores, investigadores, políticos, deportistas y artistas que dejaron su huella en la memoria colectiva. Cada visita fue un destello, un cruce de caminos que enriqueció la historia local.

De esta manera Colonia Yucatán, más allá de su vocación productiva, se convirtió en escenario de historias que merecen ser contadas. Este artículo es un homenaje a esas presencias: a quienes, al pasar, dejaron un eco que todavía resuena en nuestras calles y en nuestros recuerdos.

 Por aquí pasaron voces, rostros y nombres que se entrelazaron con nuestra historia.”

Francisco de Montejo “El Adelantado “

Francisco de Montejo y Álvarez, nace en 1479 en Salamanca, mismo lugar donde fallece en 1553 a

La edad de 74 años.

En 1558, partiendo de Cozumel, llega a Conil (Chiquilá) descrito como un poblado grande con considerable actividad comercial; Góngora Salas lo sitúa en el área arqueológica de la actual Chiquilá, cerca de la Boca y Laguna de Conil, donde permanece dos meses para luego internarse hacia el suroeste hasta Cachi (Solferino), desde donde giró hacia el oeste para llegar a Sinsimato,para seguir al norte rumbo a Chauaca , cabecera de la provincia de Chikinchel.

En el corazón del noreste de Yucatán, donde los montes se abren paso entre cenotes ocultos y caminos blancos, se guarda una memoria que no siempre aparece en los libros. Los cronistas del siglo XVI, como Gonzalo Fernández de Oviedo, narraron las campañas de Francisco de Montejo y sus hombres, pero dejaron en silencio nombres que hoy resuenan con fuerza local: Sinsimato, la actual Colonia Yucatán.

Sinsimato probablemente corresponde a Sinsinbahtok, cuyo asentamiento se extendía por el área de las actuales Colonia Yucatán, La Sierra y Teapa, que están dentro de un radio aproximado de 1.5 km y que buena parte de los restos monumentales fue destruida durante el desarrollo de la industria maderera de Colonia Yucatán. Fuente: Proyecto Noreste de Yucatán – FAMSI, Ángel Góngora Salas.

El Adelantado y sus soldados vieron en los caminos que conducían a Sinsimato árboles de Pom (Protium copal) que Fray Diego de Landa describe: “criaban un árbol del incienso para demonios y sacábanselo hiriendo el árbol con una piedra en la corteza para que de ahí corriese aquella goma o resina.”

Seguramente también vieron cenotes rodeados de vegetación que el mismo Fray Diego de Landa identificó como T’olché que son una especie de refugio florístico y faunístico que nuestros ancestros mayas utilizaban. Consiste   una franja de monte o línea de árboles que los mayas dejaban sin desmontar entre las milpas, junto a los caminos o alrededor de cenotes y aguadas.

La reconstrucción del itinerario de Montejo en esta región se apoya en fuentes posteriores como Diego López de Cogolludo y en estudios modernos de la geografía histórica de los cacicazgos mayas.

Ralph Loveland Roys (1879–1965)

Por aquí pasó Ralph L. Roys, antropólogo e historiador estadounidense que dedicó más de dos décadas al estudio de la cultura maya en Yucatán. Su primera visita a la península fue en 1921, y desde entonces realizó múltiples viajes para aprender la lengua maya, recopilar documentos coloniales y ubicar sitios mencionados en fuentes indígenas.

Publicó varios libros sobre la cultura maya pero el que traemos a colación es Political Geography of the Yucatan Maya (1957): Reconstrucción de la organización de las provincias mayas en el siglo XVI.

Roys estudió mapas antiguos que mostraban al sur de El Cuyo el rancho de Misnebalam y Sincinbuc o Simsimche. Comparó esas referencias con mapas modernos y concluyó que Simsimche correspondía aproximadamente al lugar ocupado por Colonia Yucatán.

Roys también señala que recorrió el camino entre Colonia Yucatán y El Cuyo. Describe cómo la altura de los árboles disminuía progresivamente al aproximarse a la costa, mientras aumentaban las sabanas y claros naturales, hasta llegar a los pantanos, la laguna costera y la franja de playa donde se encuentra El Cuyo.

En El Cuyo registró la existencia del montículo o pirámide levantado sobre las dunas, coronado por un faro, y consideró que su origen podía remontarse al periodo Clásico y sostuvo que las salinas localizadas entre El Cuyo y Río Lagartos constituían la principal riqueza económica de Chikinchel.

Otro recorrido claramente documentado ocurrió alrededor de Moctezuma y el llamado lago Xuaca o Xhuaca donde relata que fue acompañado por un cazador anciano de Moctezuma que conocía bien la región. El guía creía recordar la ubicación de montículos o basamentos antiguos, pero durante ese recorrido no pudieron encontrarlos, observó también cerca de una laguna a orillas de la carretera  Colonia Yucatán-El Cuyo , un monumento que indicaba que en aquella zona se había establecido originalmente la primera villa española de Valladolid.

Sin embargo, investigaciones posteriores corrigieron en parte su propuesta. El Proyecto Noreste de Yucatán señala que Roys aparentemente exploró primero las inmediaciones del lago Xhuaca, pero no avanzó unos cientos de metros más hacia el norte, donde existen diversos conjuntos arqueológicos. Actualmente, El Cafetal, localizado cerca de Moctezuma y de otra laguna antiguamente llamada Chauaca, aparece como un candidato más sólido para ser el núcleo principal de Chohuac-há o Chauaca.

El pasaje de su libro no proporciona una fecha exacta de su visita a la zona, pero seguramente fue alrededor de 1951, pues utilizó cartografía forestal publicada en ese año y habla del aserradero.

Fue hospedado en la funcional Casa Principal que se ubica en el costado oriente del parque de Colonia Yucatán, una residencia amplia y confortable.

Alma Marie Sullivan Reed (1889–1966).

Por aquí pasó “Peregrina”, periodista norteamericana que llegó atraída por las ruinas de Chichén Itzá y terminó encontrando en Yucatán un amor que marcaría su vida. Sus pasos siguieron los de Felipe Carrillo Puerto, el gobernador socialista que soñaba con justicia para los pueblos mayas. Juntos recorrieron caminos, compartieron cartas y planes, y en ese tránsito Colonia Yucatán fue testigo de su presencia, intentando recorrer en agosto de 1957   parte del trayecto que llevó Carrillo Puerto rumbo a un exilio voluntario que nunca se concretó.

Alma Reed, visitó Yucatán en 1922–1923, cuando conoció al gobernador Felipe Carrillo Puerto y con quien tuvo una relación sentimental intensa y breve, marcada por viajes, cartas y la célebre canción “Peregrina”, que él mandó componer en su honor. Aunque un trágico destino esperaba a Carrillo Puerto, pues el 3 de enero de 1924, fue fusilado en Mérida por tropas delahuertistas.

Durante la persecución del entonces gobernador de Yucatán y mucho tiempo después los únicos caminos que existían para llegar al poblado de Moctezuma ubicado al norte de Colonia Yucatán pasaban por Yaxchekú, Sucopó, Otzceh y Misne Balam para llegar al poblado chiclero de Moctezuma, desde donde partían dos líneas de trukc, una con destino a El Cuyo y otra hacia Solferino y el puerto de Chiquilá.

La atención de estos personajes como Ralph Roys y Alma Reed fue posible gracias al Ing. Emilio Zamudio quien durante mucho tiempo fungió como encargado de la explotación de los bosques en base a sus conocimientos sobre la materia, pues era ingeniero forestal de la Escuela de Agricultura de Chapingo. Una referencia para conocerlo es su hija Dra. Marcela Zamudio Maya, nacida en Colonia Yucatán en 1958 en pleno auge las empresas madereras y quien actualmente ocupa un importante encargo académico en la Universidad Autónoma de Yucatán.

Escultor Rómulo Rozo Peña.

Por cierto, Rómulo Rozo quien acompaño a Alma Reed a Colonia Yucatán, nació en Colombia en 1899 y falleció en la ciudad de Mérida el agosto de 1964 a la edad de 65 años, casi la misma edad que su amiga Alama Reed.  Su gran obra en Mérida, el Monumento a la Patria, se convirtió en un símbolo histórico y cultural de Yucatán y su muerte en Mérida consolidó su vínculo definitivo con la Región donde dejó una huella artística y patrimonial imborrable.  “Un imperecedero documento en piedra para la eternidad”. Así se describió en sus páginas el Diario de Yucatán el 15 de abril de 1956 el Monumento a la Patria, que días después, fuera inaugurado por el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines. La estructura, símbolo de Mérida y de Yucatán, fue esculpida a mano por el colombiano Rómulo Rozo y en ella se plasma la historia del país, desde la fundación de Tenochtitlán hasta mediados del siglo XX.

José Sarukan Kermez.

Nació en la Ciudad de México en julio de 1940, hijo de inmigrantes armenios y turcos, destacando desde joven su pasión por la naturaleza, lo que lo llevó a estudiar Biología en la UNAM, donde más tarde sería rector (1989–1997).

Muy joven, a la edad de 27 años en diciembre de 1967 visitó Colonia Yucatán como investigador realizando una colecta botánica en compañía del renombrado botánico Terence D. Pennington. La presencia de una empresa maderera y de trabajadores conocedores de los árboles facilitó el acceso a caminos forestales, árboles derribados, trozas, cortezas, frutos y nombres locales. Fue atendido por el Ing. Emilio Zamudio, ingeniero forestal y responsable de los estudios dasonómicos para la explotación de la selva.

El Dr. Terence D. Pennington (1938–) nacido en Inglaterra, volcó su mirada científica hacia los bosques tropicales de América Latina, recorriendo, selvas y montañas, clasificando árboles y escribiendo manuales que hoy son referencia indispensable. Su nombre, abreviado como T. D. Penn., aparece en decenas de especies descritas, como huella discreta de un explorador del conocimiento.

Su colaboración con José Sarukhán derivó en un Manual de árboles tropicales de México, un documento que abrió camino a generaciones de estudiantes y naturalistas. En los bosques y selvas donde otros veían algo impenetrable, Pennington descubría orden, nombres y relaciones, devolviendo a la humanidad el conocimiento de su riqueza natural

En esos años Colonia Yucatán era un lugar especialmente adecuado para ese trabajo porque todavía constituía un importante centro de explotación y transformación forestal. La región conservaba áreas de selva mediana y alta subperennifolia, con especies de interés económico y ecológico como: chicozapote, caoba, cedro, ramón, ya’axnik, zapotes y guayabas silvestres, entre otros .

Por aquí pasaron presidentes de la República.

Dada la importancia de Colonia Yucatán como centro industrial maderero, también fue motivo de visita de presidentes de México como Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos.

Miguel Alemán Valdez.

Presidente de México 1946-1952, nació en Veracruz en 1900 y falleció en la ciudad de México en 1983.

Entre sus principales logros en infraestructura se encuentran la construcción de la Ciudad Universitaria, el Auditorio Nacional, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la Carretera Panamericana y en educación y cultura la creación del Instituto Nacional Indigenista, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto Nacional de la Juventud 

En la vida de las industrias madereras en Yucatán, se habla de una gran cercanía con el Ing. Alfredo Medina Vidiella en esos años director general de las empresas madereras asentadas en La Sierra, Colonia Yucatán y Zoh Laguna.

Fue invitado personalmente para inaugurar la nueva escuela de madera en Colonia Yucatán y después de varias cancelaciones envió como su representante personal al Gral. Nazario Ortiz Garza secretario de agricultura y ganadería en noviembre de 1950.

Adolfo Ruiz Cortines.

 Presidente de México para el sexenio 1952-1958, nació en 1889 y murió en 1973. Fue político, funcionario público y gobernador de Veracruz. Al llegar a la presidencia buscó proyectar una imagen de austeridad, disciplina administrativa y combate a la corrupción.

Adolfo Ruiz Cortines: primero habría llegado a Colonia Yucatán como candidato, según testimonios de habitantes de Colonia Yucatán que coinciden en que Ruiz Cortines estuvo allí, aunque todo apunta a que fue durante su campaña presidencial, a finales de 1951 o principios de 1952 no necesariamente siendo ya presidente.

Luis Basulto Pineda, migrante espiteño y comerciante recordó específicamente que Ruiz Cortines llegó “de campaña para la presidencia” y fue recibido por la orquesta Medval. Según su relato, la agrupación comenzó a tocar la canción Poco pelo y Ruiz Cortines, que era calvo, interpretó aquello como una posible burla y terminó retirándose molesto, aunque se había preparado un banquete para él su comitiva.

Una posibilidad de su visita como presidente de la República se da en 1956 con motivo de la inauguración del Monumento a la patria en el mes de abril de 1956.

Adolfo López Mateos.

Adolfo López Mateos (1909–1969) fue presidente de México entre 1958 y 1964, recordado por su estilo conciliador, sus políticas sociales y culturales, y por haber impulsado la nacionalización de la industria eléctrica. Su gobierno se desarrolló en un periodo de estabilidad económica conocido como Desarrollo Estabilizador, aunque también estuvo marcado por episodios de represión política.
Adolfo Felipe López Mateos, nació el 26 de mayo de 1909 en Atizapán de Zaragoza, Estado de México y falleció de un aneurisma cerebral a la ciudad de México a los 60 años de edad.
Su visita a Colonia Yucatán está relacionada con el cercano poblado de Popolnah,   limítrofe con el estado de Quintana Roo, pues López Mateos acudió a ese lugar el 19 de enero de 1962  acompañado por el gobernador Agustín Franco Aguilar, para intervenir en el conflicto territorial entre campesinos y los intereses vinculados con la explotación maderera regional .

En Colonia Yucatán se le hizo una espléndida recepción apenas el helicóptero bajó en el campo de beisbol dirigiéndose al centro del poblado flanqueado con una larga valla de niños de la escuela

El testimonio más detallado es el de José René Iuit Canul, antiguo alumno de la primaria Manuel Alcalá Martín. Recordó que el presidente llegó en helicóptero, que los alumnos fueron colocados en fila en el campo de béisbol y que López Mateos entregó personalmente libros de texto gratuitos a los niños.

Estas visitas reflejan que Colonia Yucatán no era una población marginal. Maderera del Trópico había convertido el lugar en un pueblo industrial organizado alrededor del aserradero y sus fábricas de chapas, triplay y aglomerados, los talleres, el transporte forestal y los servicios para trabajadores.

Deportista destacado de Yucatán, en las empresas madereras.

Julio Molina Torraz “El Diamante Blanco “Nace en la ciudad de Mérida en enero de 1892 y fallece en el rancho Chapas, municipio de Tizimín en 1952 a la edad de 60 años.

Julio Molina Torraz fue uno de los grandes pioneros del béisbol yucateco. Después de estudiar en los Estados Unidos regresó a Yucatán, debutando como beisbolista en Mérida en 1910 a la edad de 18 años. Llegó a ser considerado uno de los mejores lanzadores mexicanos de su época , fue uno de los primeros cinco peloteros seleccionados para el Salón de la Fama en 1939.
Poseía una técnica muy depurada, aprendida en Estados Unidos, formidable control, magnífica curva, buena velocidad y, sobre todo, era muy sereno para lanzar.

No se tienen antecedentes del porque y como entró a trabajar en las empresas madereras de Colonia Yucatán, asignándosele un trabajo en el rancho Chapas, que funcionaba como establecimiento agrícola y ganadero de las madereras, aunque una fuente deportiva peninsular señala algo muy específico sobre sus últimos años: después de retirarse del béisbol, Molina necesitaba trabajar y en 1952 estaba empleado en un aserradero de la zona de Tizimín. Allí transcurrieron sus últimos días donde fallece el 27 de febrero de 1952 y en su honor el antiguo parque de beisbol de la cervecería Yucateca, conocido como Parque Carta Clara llevó su nombre.

Razones habrá y de sobra para resaltar su trayectoria, que le permite ser el primer yucateco con un nicho en el Salón de la Fama del beisbol mexicano.

Comentario final.

Cada visitante fue un hilo que se entretejió con la vida del pueblo. Por aquí pasaron, y al pasar dejaron huellas que hoy recogemos en este homenaje. Colonia Yucatán no solo fue industria, también fue cruce de caminos, escenario de encuentros, y guardiana de memorias compartidas.

Hoy, al recorrer los caminos de Colonia Yucatán, el viajero se encuentra con huellas invisibles: el rumor de los árboles, el eco de los pasos, la resistencia de un suelo que alguna vez se negó a ser conquistado. La historia no siempre se escribe con nombres precisos, pero sí con memorias que se transmiten de generación en generación.

Recordar el paso de Montejo y otros personajes por estas tierras no es solo un ejercicio académico: es un acto de comunidad, de identidad y de pertenencia. Al revivir aquel tránsito, damos voz a un pasado que se niega a desaparecer. Porque en cada piedra, en cada cenote y en cada relato, se escucha aún la frase que da título a estas páginas: por aquí pasaron.

“Por aquí pasaron, y al pasar dejaron un eco que aún resuena en nuestras calles y en nuestra historia.”

José Antonio Ruiz Silva.

Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán A.C.

Agosto del 2026