Colonia Yucatán

Un poema escrito a la Colonia Yucatán en 1950 por el obrero José Ramírez P.

Un poema escrito a la Colonia Yucatán en 1950 por el obrero José Ramírez P.
Este poema a la Colonia Yucatán, fue escrito por el señor  José Ramírez P. quien trabajó en las fábricas madereras de la Colonia Yucatán , siendo publicado  en una de las Revistas Frente a la Selva que se publicaron allá por los años 50’s . 
La foto que acompaña la nota fue tomada  durante la presentación del libro Colonia Yucatán (la Historia reciente de un pueblo maderero) en el local del Sindicato de la Industria Panificadora de la Bimbo, en julio de 2011.En esa ocasión don José Ramírez vivía en el fraccionamiento Pacabtún, al oriente de la ciudad de Mérida. Deseamos goce de cabal salud y vaya pues esta publicación como un pequeño homenaje por haber aportado al desarrollo de las empresas madereras .
 
 
 
Réquiem por nuestros bosques ..
  
 Autor: José Ramírez P.
 “Colonia Yucatán “
Cual fina porcelana en mantel verde
Surgió desde la selva en la espesura
Y fue tal su belleza y su blancura
Que quién la conoció, bien la recuerda.
Por su mágico encanto que se pierde
Y ausencia de su selva, el alma llora
Si a la tenue neblina de la aurora,
el brillo matinal de la alborada
Fue tarjeta postal la rehoyada
Cuajada en su esplendor de fauna y flora.
Arpegio de violín, grave y severo
Y la burlona risa de maracas
Fue el sonoro cantar de chachalacas
 con fondo musical de aserradero.
Maderas de colores, maderero¡  
Que tan solo el recuerdo hoy atesora,
 Bojón, rojo chacté, canaria mora,
 Vino tinto el Tzalam, palo de rosa;
De encendido color, fuerte y preciosa
que mansiones de gringos aun decora.
Contrastaba el verdor del bosquecillo
Casitas de portal, sala y alcoba
Hechas de cedro rojo y de caoba
Y recio barandal de granadillo
.
 Calles del “ guanacastle y pimientillo”¡
Fantasma del ayer que allí dimana
De esa imagen dormida sin mañana.
Que vibró con un Son tan antillano
Remedo de un feliz Batey cubano
Por las radio emisora de La Habana.
La vida terminó en aquella tierra
El fuego consumió su gloria ufana,
En silencio mortal duerme “La Sierra”
Envuelta entre malezas y sabana.
Ya no despertará, no habrá mañana
Que reviva su imagen solitaria
Porque una ley retrógrada, arbitraria
 Surgida de un sistema sin cordura
En páramos tornó la selva obscura
Y  esa es la criminal… Reforma Agraria.